martes, 23 de abril de 2013

Experimentos artísticos en Parque Patricios


El Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano investiga el cruce entre arte, tecnología y sociedad. Desde el sur de la ciudad, conecta organizaciones comunitarias e instituciones para generar nuevas propuestas.

Txt. Paloma Portnoy

Antes de que el sur se pusiera de moda, antes de que se implementara el Distrito Tecnológico, existía desde 2002 el Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano (cheLA) en el barrio de Parque Patricios. Con más de cinco mil metros cuadrados divididos en galpones, oficinas, departamentos para residencias y patios, el edificio de una antigua fábrica de amianto, goma y afines es algo distinto dentro de la escena cultural porteña. 


Definido como “centro autogestionado de experimentación en arte, tecnología y comunidad”, es una iniciativa de la Fundación exACTa (Experiencias en Arte, Cultura y Tecnología en Argentina) y del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). El proyecto surgió cuando Fabián Wagmister, argentino y director del Programa de Producción de la Facultad de Teatro, Cine y Televisión de UCLA y actual director del cheLA, tuvo la idea de crear un centro de investigación de arte tecnológico en Argentina. En ese momento trabajaba en el Hyper Media Studio de California con becarios argentinos de la Fundación Antorchas y notó que lo aprendido durante las residencias no se implementaba porque Buenos Aires estaba repleta de lugares para exhibir pero no para producir.

Irónicamente, la oportunidad apareció durante la crisis de 2001 cuando los inmuebles perdieron valor, el peso se devaluó y se pudo comprar este enorme galpón. Se hizo un convenio entre la UCLA, la Ciudad de Buenos Aires y la Corporación Sur pero tres años después el entonces Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra fue destituido por el incendio de Cromagnón, cambió el gobierno y el cheLA perdió el apoyo institucional.

Las cosas se complicaron pero el centro continuó- y continúa- funcionando. Las dimensiones de la ex fábrica hacen que sostener la iniciativa sea muy costoso pero al mismo tiempo esta estructura genera millones de posibilidades. Las salas con techos altos y los patios desperdigados por todo el complejo son gestionados por artistas y colaboradores que trabajan para desarrollar residencias de experimentación y talleres que permitan formar parte de la vida de Parque Patricios. “Hay dos formas de elegir los proyectos: por un lado, si nos interesa participar a nosotros, si va a ser un trabajo conjunto; por el otro, si un grupo tiene una necesidad concreta. Generalmente el lugar se presta, pero si pueden aportar algo, bien” explica Santiago Núñez, secretario de la Fundación exACTa.

A través de la Ley de Mecenazgo de la ciudad de Buenos Aires (una forma de financiar las actividades culturales que consiste en un incentivo fiscal para quienes destinan aportes a dichas actividades), actualmente hay tres proyectos subvencionados: Conciertos del Distrito Tecnológico de Buenos Aires (Condit), un programa de música contemporánea que realiza distintos eventos con músicos e instituciones dedicadas a la investigación; el Taller Performático Tecnológico (Tapete), propuesta que buscar acondicionar acústica y escenográficamente una sala para que sirva como punto de conexión e intercambio entre los artistas que pasan por el centro y El Gran Aula, un proyecto del grupo a77 para construir con materiales reciclados un aula modular que se adapte al espacio y que sirva para dar talleres comunitarios. 

Instalado en el núcleo de Parque Patricios, la relación con el barrio y sus habitantes es clave en el funcionamiento del cheLA. Desde su nacimiento hasta ahora albergó diferentes programas vinculados a la comunidad: trabajó con el Instituto Bernasconi -el complejo educacional  más grande de la Capital Federal- y los hospitales de la zona, brinda apoyo escolar y talleres para jubilados, le presta el espacio a Práctica Patricia-un grupo de tango- para que haga sus festivales, al grupo del Albergue Monteagudo para que desarrolle sus talleres de serigrafía y al Circo Social del Sur para dar clases. Memoria Barrial, una base de datos multimedia que apunta a recuperar la historia del barrio y articularla con el presente, es la apuesta más fuerte que hicieron en esta dirección. 

Instituciones como Fundación Telefónica, Fundación Proa, el Centro Cultural San Martín, el Centro Metropolitano de Diseño, la Universidad de Buenos Aires y el Teatro Colón también pasaron por este sitio de indagación. El cheLA tiende puentes y trama una compleja red de actores y centros dedicados a la relación entre arte, tecnología y sociedad.


A pesar de lo logrado, Núñez considera que “cheLA todavía no empezó: necesitamos un presupuesto estable y razonable, y un equipo de gente para aprovechar las posibilidades de este espacio”. Para la vida diaria no tienen un financiamiento fijo, dependen del alquiler de salas para filmaciones o producciones comerciales, del dinero que aporten los dueños y de donaciones. “cheLA está siempre mejorando, es una progresión constante pero muy lenta. Comprar un edificio así cambió todo el proyecto: se puso más grande y más lento pero también, más divertido”. 

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